Testimonio 1

¿Qué consideras que era muy importante para tu desarrollo como mujer?
Siento que me estoy preparando para caminar sola, como una mujer con una nueva visión de la vida. Aparte de estas capacitaciones que he recibido de la Asociación MIRIAM, las conversaciones en mi servicio social en el proyecto me han ayudado mucho. A veces nosotras las mujeres tenemos esta idea de que somos pocas y nos devaluamos. La Asociación me ha brindado conocimiento y me ha ayudado a agarrar el valor que tengo yo como mujer y como persona. La idea de que tenemos poco valor ha cambiado totalmente en mí y ahora puedo transmitir ese mensaje a otras mujeres.

Jaridel ¿ qué cambió en tu vida desde el inicio de los estudios?
Antes yo sentía una tristeza. En el quinto año de Secundaria, mis compañeras de clase me dijeron que seguirían estudiando en la universidad, pero yo no podía por mis recursos económicos. Quería trabajar para pagar mis estudios como lo hice durante la secundaria, cuando yo estaba trabajando sola para mis estudios, pero no podía. La tristeza cambió con la beca. Ahora puedo salir adelante con mis estudios, para ser alguien en el futuro.

Jaridel de Jesús Palma Sánchez
La Ceibita, Somotillo, Dpto. de Chinandega
Psicología Clínica e Ingles (2o año)
UCAN-Chinandega

Testimonio 2

JUANA SALES MORALES, Licenciada en Historia, 43 años

¿Cómo estuvo tu situación personal antes de conseguir la beca de MIRIAM?
Yo solo había cursado la Primaria y por el conflicto armado no pude seguir estudiando; pasaron los años, yo me casé, era una mujer común, una mujer de casa de aquellas comunidades en donde no hay más opciones que quedarse con los oficios domésticos. Mi incorporación al movimiento social me abrió los ojos, me hizo la consciencia y me hizo desarrollarme. Después de la firma de los acuerdos de Paz vine a la Capital y aproveché la oportunidad de un programa de nivelación y me gradué del bachillerato de madurez. Mis planes eran inscribirme en la universidad, sin embargo fue muy difícil, porque no tenía un trabajo formal, me mantenía con algunas capacitaciones esporádicas y eso no me garantizaba realmente un ingreso permanente. Incluso cuando me inscribí en la universidad, yo no tenía ningún trabajo fijo, pero a pesar de eso me inscribí. Yo recuerdo que en la entrevista de MIRIAM se me preguntó, que haría si no se me daba la beca, si seguía estudiando o no, y siempre tuve claro que con o sin la beca tenia que seguir estudiando. Esto no quiere decir que la beca no me importaba, me importaba muchísimo, pero igual si no me hubiera salido la beca, yo hubiera tenido que resolver mi situación de una u otra forma.

¿Cómo cambió esta situación con la beca?
En un primer momento, a pesar de la beca caí en una crisis muy fuerte, por no tener un trabajo fijo ni contar con el apoyo de mi ex-esposo, de quien me acababa de divorciar. En los seis primeros meses la necesitaba para garantizar mi alquiler, sinceramente para eso la utilicé, aunque ya después con las nuevas perspectivas laborales, la beca me ayudó con los gastos de la universidad, los pasajes, los libros. Para poder estudiar mandé mis hijos a un internado, porque no tuve el dinero a pagar alguien que los cuidara. Los iba a traer una vez cada quince días, los días sábados, los domingo los devolvía y así sucesivamente los dos primeros años, bajo esa condición es que podía estudiar en la universidad. Me situación se complicó en el tercer año, cuando de parte de mi trabajo me trasladaron al norte del país, y para terminar la carrera tenia que venir todos los sábados a las 2 de la mañana a la capital y no falté una sola vez hasta terminar la carrera.

¿Qué carrera estudiaste con la beca y dónde trabajas actualmente?
Con la beca estudié el Profesorado en Enseñanza Media de Historia, y después, ya sin beca, porque ya obtuve un buen trabajo, seguí con la Licenciatura en Historia. Aunque me hubiera gustado ejercer la docencia, me especialicé a trabajar con la gente en las comunidades. Desde el 2000 hasta hoy fecha, he tenido muchas experiencias laborales, he estado con varias instancias y eso me ha permitido ir conociendo y aprendiendo nuevas cosas. Actualmente estoy trabajando para un movimiento de mujeres indígenas, es una iniciativa nueva e independiente. Las que conformamos el equipo de conducción somos mujeres que venimos de una trayectoria de movimiento social desde años atrás y creemos que es importante que las mujeres indígenas tengamos nuestra propia voz y tengamos incidencia directa para cambiar un poco la modalidad que otros hablen por nosotras u otros hacen por nosotras. Siento los últimos 10 años transcurridos como que si fuera ayer, pero ya no con ese miedo como al inicio, con otros conocimientos, con otras capacidades.

¿Qué mensaje quieres dar a otras mujeres para seguir adelante?
Como mujeres tenemos que darnos nuestro lugar. Primero tenemos que estar convencidas de lo que queremos en nuestras vidas, qué cambios queremos y segundo nos tenemos que proponer metas y tercero es realmente importante perseverar. Las cosas que has iniciado, tienes que terminar, en el sentido de que es parte de tu personalidad y es parte del empoderamiento que uno poco a poco va teniendo. Realmente pasé situaciones muy difíciles, pero mi reto fue estudiar, sobresalir, demostrar que también tengo capacidad, tengo conocimiento, que también puedo. Hay que pensar que no hay ninguna barrera para nosotras, que nada es imposible, sobretodo para nosotras las indígenas, que todo el tiempo se nos ha dicho que no podemos, que no sabemos que somos incapaces. El reto es demostrar esa capacidad que tenemos, a pesar de esa opresión que hemos vivido, a pesar que nos cuesta mucho tomar decisiones y a pesar del miedo. Es importante superar ese miedo y poder decir que nosotras, cada mujer tiene un espacio y cada mujer tiene capacidad.

La beca de MIRIAM era para mí como...
algo muy especial, a MIRIAM siempre la llevo en mi presente, es una referencia donde las mujeres estamos aprendiendo mucho, he visto los cambios en las vidas de muchas mujeres, eso es de felicitar y exhortar que el trabajo lo pudiéramos profundizar, porque hay muchas otras mujeres que vienen y necesitan el apoyo del proyecto MIRIAM. Me siento muy comprometida con el proyecto mismo, no sólo haber prestado mi servicio social por dos años, sino estar disponible siempre y cuando me necesiten.

En el 2010, Juana Sales Morales fue electa como representante de la mujer indígena en el „Consejo Nacional para el Seguimiento de los Acuerdos de Paz“.